Generalmente ya tiemblo cuando alguna empresa o sector clama por la regulación. Cuando surge nueva competencia, la tentación es reclamar que esta se frente. Y un buen sistema es redactar normas que protegen a quienes ya están consolidados en un negocio y crean barreras de entrada a nuevos jugadores. Nada nuevo. El propio Michael Porter lo tiene muy estudiado.
Pero en este país unos tienen más suerte que otros en este cometido. A las eléctricas les suele funcionar. Aunque se han producido retoques en el proyecto de regulación del autoconsumo, la filosofía del texto sigue siendo la que se tenía al principio: hacer pagar a quienes consumen la energía que se producen ellos mismos con el pretexto de que deben contribuir al mantenimiento del sistema general, lo usen o no. Desaparece el cargo preventivo de acceso (por si usan la red), pero se crean otros dos que desincentivarán esta fórmula que en otros países se incentiva como vía de formentar energías renovables como la solar.
Como denuncian los representantes del sector fotovoltaico, uno de los más afectados por este proyecto de norma, no se trata de proteger lo que el sistema deje de ingresar si aquellos que generan y consumen su propia electricidad electricidad dejan de contribuir, sino de garantizar que las eléctricas pierden el mínimo de ingresos. De hecho, ya se las favoreció con una importante subida de la parte fija del recibo (la potencia contratada) en un momento en el que la demanda era muy débil.
Y lo mismo sucede con las cargas que se prevén por usar acumuladores como el que ha lanzado Tesla en EEUU y que aún carece de fecha para entrar en el mercado español. Parece, de hecho, que el Gobierno tiene poco interés en que llegue este sitema que permiten 'guardar' electricidad y consumirla cuando se crea conveniente.
No son más que despropósitos y frenos a la innovación en favor de los ya establecidos. Que contribuyan a pagar este tipo de infraestructuras quienes las usen, como por ejemplo sucede en las autopistas de peaje. Cualquier otra iniciativa como la que se quiere implantar en el autoconsumo equivaldría a crear una tasa dirigida a quienes van a pie o en bicicleta para penalizarles por no emplear las carreteras o el coche para circular por ellas para favorecer a los constructores de obra civil o a los fabricantes de automóviles. Surrealista.

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