lunes, 9 de febrero de 2015

Las causas de la pobreza energética

Y luego nos extraña que se hable de pobreza energética. Los servicios básicos, como la luz, el gas y el agua han subido como mínimo el triple que los salarios desde el 2007, el último año antes de que estallara la crisis. Además, todo ello se produce en un contexto con menos empleados y más parados.

Por ello, el esfuerzo que supone el pago de estos servicios sobre los ingresos totales de un hogar se ha disparado. Parecerá poco que, por ejemplo, el recibo de la luz haya pasado de dos de cada 100 a más de tres de cada 100 euros de ingresos. Pero recordemos que son medias y, como recuerda el experto en energía Jorge Morales de Labra, eso supone que hay mucha gente para la que supone mucho más. El Consejo Social Europeo determina que la pobreza energética se produce cuando este tipo de gastos supone más del 10% de los ingresos de un hogar.

Que estos servicios, que son esenciales, suban de esta manera en un contexto de inflación negativa no hace más que revelar el fracaso del modelo de, por ejemplo, la forma de calcular el recibo de la luz ¿Acaso no se nos dice que el crecimiento de nuestras rentas no debe ir ligado ya al IPC? ¿Por qué la luz, por ejemplo, ha de subir incluso más que esa referencia? Ni los gobiernos socialistas ni los populares se han atrevido a solventar la cuestión. Y el problema persiste por no decir que empeora.  

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